Traducción, ¿una gran historia de amor?

Me gustaría empezar diciendo que la traducción, que los idiomas, y yo hemos tenido una larga y apasionante historia de amor, pero estaría mintiendo.

Tengo que reconocer que de pequeña odiaba los idiomas. Sí, un odio profundo y desgarrador. Odiaba el inglés por encima de todas las asignaturas del cole, pero también, tengo que decir, que era porque se me daba muy mal. Poco a poco, gracias a mucho esfuerzo, clases y campamentos fui mejorando y cogiéndole el gustillo a esto de los idiomas. Hasta me acuerdo del momento justo en que empezó nuestra amistad: me encontraba en Jaca, en un campamento de inglés y mientras estábamos en la pista de hielo viendo un partido de hockey yo estaba hablando con un amigo sobre el uno del pasado simple y el pasado continuo ya que no lo entendía muy bien. Pero de momento solo era eso, una mera amistad.

Durante mi adolescencia barajé un sin fin de posibilidades que, incluso hoy en día, me siguen gustando, y ojalá en algún momento de mi vida pueda llegar a conocerlas más a fondo. Mis opciones eran muchas pero dentro de un mismo campo, las ciencias. Me planteé ingeniería informática, arquitectura, matemáticas, y un sin fin de posibilidades más. Pero mi gran amigo estaba empezando a ser algo más y fue entonces cuando me di cuenta que a lo mejor mi futuro estaba en los idiomas. Me apasionaban y se me daban bien.

En ese momento, aunque aún no me había decidido, mis pretendientes tenían un gran competidor. Sin ofender a la gran amante que es la filología, yo ya sabía que eso no era para mí (que queréis, soy de ciencias), así que me puse a buscar qué otras posibilidades me ofrecía este inesperado amor. A base de buscar, y con gran ayuda de la orientadora escolar, descubrí que había algo para mí, la carrera de Traducción e Interpretación. 

Poco a poco, esa idea se fue formando en mi cabeza hasta que ganó a todos aquellos pretendientes que yo había adorado durante toda mi vida. ¡Un flechazo, que bonito, parece de película!, pues no, la cosa no acaba ahí. Yo entré en traducción sabiendo sólo dos cosas: que era de ciencias así que la filología no era para mí y que adoraba el inglés. Con esto, clase tras clase, me fui enamorando poco a poco de mi gran amante, ya sabéis, el roce hace el cariño ¿no?. Sólo espero que esta historia dure muchos años, ya que, si algo tengo claro ahora mismo, es que no podría haber elegido una pareja mejor con la que pasar el resto de mi vida.

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Categorías: Uncategorized | 3 comentarios

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3 pensamientos en “Traducción, ¿una gran historia de amor?

  1. Hola cielo, me alegra que te decidieras a hacer un blog, como sabrás,………….. te controlaré, jajajja.
    Besitos

  2. Me alegra encontrarme con más gente de ciencias en el gremio, aunque a mí siempre me han gustado los idiomas 🙂

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